Seremos Perros ...

Si me miras, sabrás verme: leeras dentro de mi.


Manuel se quedó en silencio, pensando en lo que decía su niño. Habló durante horas con él, y fueron muchas noches, las que lo oyó llorar, despues de que él lo hubiera dejado de hacer.


Le dí los calcetines y se los puso mientras grunía algo:
- ¿Qué estás diciendo?.
- ¡Que te des prisa que la pizza fría no me gustaaaaaa!.
- ¡Valeeeee!.
Los dos nos echamos a reir y empezamos a comer, mientras la lista de María empezó a jugar con su lata de cerveza:
- ¿Te acuerdas cuando vivía con Belén la ducha de coca-cola que nos dimos un día en la cocina?
- ¿Cómo lo podría olvidar?.
Los dos nos empezamos a reír con más ganas aún.
La ducha de coca-cola fue una apuesta, que ella perdió, y su penitencia era estar sentada en una silla con la boca abierta mientras yo le tiraba por encima una botella de coca-cola de 2litros. Si, sé que es una gilipollez, que suena estúpido ... pero sólo teníamos veinte años, y era el momento de hacer estupideces.
Yo la duché pero ella se vengó de mi, y sacó una lata de coca-cola la movió y con ella me duchó a mi. Pero claro, yo quería quedar por encima, asi que cogí otra lata ... y asi hasta que terminamos con las bebidas de la nevera de pobres que teníamos.
Cuando llegó Belén estábamos los dos en el suelo empapados en coca-cola ...
- ¿Te acuerdas la cara que puso Belén cuando nos vió?.
- No me lo recuerdes, jajaja. No me habló en tres días. Claro que, acuérdate como estábamos: yo en pantalón corto y chanclas y tú con una camiseta de tirantes y pantalón corto, empapada completamente, y dejando entrever tus ... encantos, jajajaa.
- Yo no dejaba entrever nada . Lo que pasa es que se transparentaba la camiseta porque estaba mojada...
- Eso se lo intenté explicar a ella, pero claro nos había encontrado a los dos muertos de la risa, tirados en el suelo, medio desnudos, mojados y ....
- ¿Y qué más?.
- Nada, nada ...
- ¿Cómo que: nada, nada?, dime que más.
No sabía si decirle o no lo que faltaba.
Pensé que después de tanto tiempo, ya no pasaría nada:
- Pues que cuando fui al baño a ducharme y qui-tar-me, toda la coca-cola de encima, Belén vino detrás de mi. Estaba muy enfadada y a mi, no se me ocurrió otra cosa que acercarme a ella y besarla. Al principio me besó ella también, pero al ver que yo estaba empalmado, se rebotó más todavía y fue cuando no me habló en tres días.
- ¿Que pasa que te ponía que se enfadara contigo? jajajaa.
La miré de reojo, y me reí...
- No exactamente.
- ¿Entonces por qué ...? ¿No me digas que ...? En serio: ¿qué fue lo que te excitó?.
Yo me eché a reir, y luego, con gesto serio y mirándola a ella con ojos tímidos ...
- Yo me excité por ...- la miré con verguenza- ... por ... ¡¡¡¡¡por el olor de la coca-cola en mi cuerpo!!!!!. Jajajajajaa, jajajaja, jajajaja, jajajaja.
- ¡¡¡¡Imbecil!!! - Me dijo ella al darme con un cojín en toda la cara y estamparme la pizza en los morros - Me habías asustado.
Yo en aquel momento, no podía ni comer, sólo me reía y me reía de la cara que había puesto ella ... hasta que la vi mirarme con ojos de bicho malo, y poner la lata de cerveza delante de mi cara ...
(CONTINUARÁ, PERO ANTES ... OTRAS COSITAS)


Quiero tenerte asi, a cuatro patas, y cogerte del pelo, mientras meto mi polla dentro de ti.
Necesito oírte gritar de placer mientras me dices:
- Fóllame, métemela fuerte. Soy tu puta, quiero que hagas que me corra...
Y oírte gemir, quiero que grites de placer mientras sigues suplicando que te folle.
- Follame por favor, soy tuya, quiero que te corras dentro de mi ...
Y yo me excitaré de oírte, y querré follarte más y más fuerte, con más ganas.
Empujaré con todas mis fuerzas, y cuando vea que empiezas a estar agusto con mis movimientos, te sorprenderé...
- Siiii, méteme un dedido en el culo, muérdeme la espalda...
Y no te meteré uno, si no dos, o tres, o los que hagan falta para poder meter despues mi polla, porque quiero que tu culito virgen sea mío ... porque eres mi puta.
Cuando vea que tu culo está listo, sacaré mi polla mojada de tu coño, y la pondré ahi, justo en la entrada de tu culito. Mi capullo se deslizará suavemente y tú gritarás ... de placer, de dolor ... de la terrible angustia de no poderte correr aún.
No podrás evitarlo, te conozco: empezarás a tocarte, acariciarás tu clítoris con suavidad, hasta que se convierta en un movimiento rápido que siga el ritmo de mis embestidas y yo apretaré tus tetas, y te daré palmaditas en el culo, hasta que me lo pidas por favor:
- Córrete dentro de mi y haz que me corra, dime, ¿quién soy yo?.
Y giraré tu cara, para lamerte la boca, para besarte, para morderte los labios y decirte al oído mientras te la meto hasta el fondo de tu culo:
- Eres mi puta ... eres mía.

Y asi, me correré dentro de ti, gritando de placer, apretándote con fuerza contra mi ...
Entonces, me soreirás.
Te darás la vuelta, me besarás en la boca y me dirás te quiero.
Y yo ... yo me sentiré desarmado otra vez ante tus ojos.
Tu ternura será un veneno inyectado dentro de mi, tu amor se extenderá por todo mi cuerpo.
Me derrumbaré.
Te abrazaré y me esconderé en tu pecho.
Me siento seguro en ti.
El latido de tu corazón es la melodía que me calma, la música que me hace dormir.
Y te volveré a odiar por hacer que te quiera, por conseguir que algo perverso y sucio sea hermoso y limpio...
Y te querré, como nunca he querido a nadie, y lloraré de amor entre tu pecho, mientras tú empiezas a jugar de nuevo con mi polla.


Se llamaba Esperanza ... y aún no entiendo:
¿cómo puede decir la gente, que la Esperanza, nunca se pierde?.

- ¿Sabes?, mi sobrina una vez, cuando era pequeña, me dijo que de mayor quería ser payasa. Me quedé realmente sorprendida con aquello, y le dije, que para eso, no hacía falta ser muy mayor, y ¿sabes que me contestó?.
- ¿Qué?.
- “No tía, payasa como tú, no: yo quiero ser, payasa profesional”. ¡Jajaja!.
- ¡Jajaja, jajaja,jajaja, jajaja!.
- ¿ A que era buena mi sobrina?.
- Pues si. Graciosa y realista, como la vida misma. Y, por cierto, veo que tu sobrina, te conocía muy bien.
- ¿¡¡ Eh!!?.
- Si hombre, no te hagas ahora la tonta: te conocía bien al decirte que eras una payasa.
- Oye rica, tampoco te pases.
- Vale, vale. ¿Me sigues contando lo del mimo?.
- Bueno, pues que cuando me dijo que quería ser mimo, pensé, que eso era algo pasajero, no sé, como una fase de rebeldía temporal...
- Pues menuda rebeldía: cambiar la carrera política por ser mimo.
- Ya, pero ¿qué podía hacer yo?. Le quería, y quería seguir con él; y si tenía que aguantar que fuera mimo una temporada, ¡pues hala!, a vivir con un mimo.
- No, si seguro que encima lo animaste.
- Animar, lo que se dice animar...
- Que sí, vamos, que lo animaste.
- Pues si, para que engañarnos. No te voy a negar que si que lo animé.
- ¿ Qué le dijiste?.
- Pues lo normal en estos casos.
- ¿ En qué casos?, ¿ en los de ser mimo?. Porque, muy normal, a mi no me parece, desde luego.
- ¡No mujer!, en los casos normales en los que a tu pareja se le ocurre la más aberrante de las tonterías.
- Y, ¿ qué es lo normal en estos casos?.Lo digo, por si un día me encuentro en la situación.
- Hombre, pues mira: si quieres te doy papel y bolígrafo para que tomes unos apuntes.
- No, déjalo, con la memoria es suficiente. Además, no suelo salir con tarados.
- Perdona, pero el mimo, no era ningún tarado.
- Bueno, ¡ya!, era normal, como el “caso”, ¿no?.
- ¡Pues si!, ¿ qué quieres que te diga?.
- Pues me gustaría que me dijeras, de una puñetera vez, que fue lo que le dijiste al trastornado ese.
- ¡No era un trastornado!. Era, sólo .... un incomprendido.
- Si, un rebelde sin causa...Bueno, “sin causa”, hasta que encontró lo de ser mimo.
(...)

El insomnio me persigue de nuevo. La cama es una cárcel, una prisión en la que me siento encadenado a recuerdos del pasado que no logro desterrar de mi noche.
Viven ahi, comparten mi cama y yo les digo todas las noches:
- ¡Dejadme, marchaos ya!, no os quiero a mi lado.
Pero ellos se burlan de mi, y siguen ahi, saltando sobre mi, sin dejarme dormir, machacando mi cuerpo, y mis ganas de vivir.
Dentro de mi late la vida, cada vez con un latido más ténue, más apagado. Cualquier día me despierto, y estoy muerto, y empiezo a vagar por el mundo siguiendo tu olor.
Anoche senti que me desgarraba por dentro.
Una mano cruel, se metió por detrás de mi cabeza en mi boca, atravesando mi nuca ropiendo mi piel, mis músculos, mis huesos ... Me apretaba con fuerza la lengua, y yo, sentía arcadas y quería vomitar.
La mano giró y sentí que era una zarpa, y que arañaba mi paladar ¿intentabas borrar tu sabor?.
La mano vuelve a girar y siento como baja por mi cuello, destrozando mi tráquea. Mi boca tiene un regusto a sangre, y tu recuerdo, palpita con fuerza en mi cabeza.
La garra sigue bajando y con uñas, afiladas como cuchillos, destroza mi estómago y mis entrañas. Quiero vomitar ... pero no puedo.
La zarpa sigue su camino, por dentro de mi hasta mi sexo, y lo destroza tambien.
Me arañaba por dentro el recuerdo, el pensamiento de saberte con otra persona.
Han pasado los meses, y tu silencio es un castigo que no comprendo, y tu amor, una bofetada que me calienta las mejillas cada vez que siento frío.
Me revientas por dentro cada día, cada hora, cada segundo de mi insólita vida ... pero no me clavas la puntilla, no me matas, definitivamente.
Te regodeas en mi sufrimiento, en el placer de saber que soy tuyo, que no puedo escapar a ti.
Maldecirte quisiera, pero ya lo hicieron antes por mi.
La boca me sabe a sangre... pero no escupo más que recuerdos.

Ahora mismo me acuerdo de P. él era el hombre más inteligente que he conocido nunca, alguien sobresaliente en abosolutamente todos los campos: en sus estudios, como pintor, músico, escritor. Un coeficiente de inteligencia que se sale de la media, una capacidad de análisis increible, conocimientos indescriptibles sobre cualquier tema que pudiera ser estudiado, autodidacta y capaz de aprender a hablar alemán y japonés el solo, y en un par de meses.
Y mi dulce desata sus emociones y moja mi cuello con sus lágrimas, y yo ... yo nunca duermo, para que él, duerma feliz.
Esta fue la primera canción en la que ella pensó en mi al escucharla, y sin yo quererlo, se conviritió en nuestra cancion. Espero que la disfruteis.
Ella, no querría la ayuda de nadie.
Mi dulce a veces me llama llorando y no me dice nada, sólo llora.


